jueves, 5 de agosto de 2010

Abrazo de manada

Cuando la tierra giró se lo dijo al viento, el viento lo repitió al mar, éste lo popularizó entre sus olas quienes lo murmuraron en la playa. Entonces las hierbas, las aves, los árboles, la tierra y el viento repitieron, al unisono, tres veces mi nombre.
Ahora sé que la soledad era una ilusión.